CONTADOR

domingo, 20 de diciembre de 2009

LA BUENA PLEGARIA


Un hombre pobre entró en una mezquita; se unió a la plegaria común, a la cual añadió una plegaria personal, particular, llamada dua.
Le pedía a Alá alimentos, que hubiera en su desolada casa frutas, carne, legumbres, sémola y, sobre todo, no olvidase concederle una botella de raki, licor que le gustaba mucho.
Un hombre que estaba delante de él oyó la plegaria, se dio la vuelta y le dijo:
-En lugar de pedir raki a Ala ¿no sería mejor que le pidieses que fortalezca tu fe para que te puedas salvar el día del Juicio Final?
-Pues no, contestó el pobre hombre. Le he pedido a Alá lo que me falta en la vida. Y lo que me falta no es fe sino raki.

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