LA SOLUCIÓNUn diálogo relevante de la tradición judía, con un extraño acento zen.Un estudiante va a ver a un viejo rabino y le dice:.-He pensado mucho y he tomado una decisión. He decidido morir..-ESO NO ES UNA SOLUCIÓN, le dice el rabino.El joven se va, y una semana más tarde, regresa y dice:.-Tenías razón. He reflexionado mucho y he decidido vivir..-ESO NO ES UNA SOLUCIÓN, le dice el rabino..-¡Pero tú me dijiste que morir no era una solución! Y ahora me dices que vivir no es una solución.Entonces, dime ¿cuál es la solución?.-¿Y POR QUÉ CREES QUE HAY UNA SOLUCIÓN? le dijo el rabino.
LAS DOS SANDALIASUna historia india contemporánea nos cuenta lo siguiente:Un hombre viaja en un tren.El vagón sufre de repente una sacudida y el hombre pierde una de sus sandalias, que cae al exterior.Al instante coge la otra sandalia y la tira.Otro hombre sentado a su lado se sorprende al ver aquello.Él le contesta:.-No puedo hacer gran cosa con una sola sandalia.Y, si alguien encuentra la que ha caído, tampoco le servirá de mucho.Así pues, mejor que encuentre las dos.
Me interesa mucho el futuro.En él voy a pasar el resto de mi vida.
Zeus raptando a Europa
EL LIBRO Y LA LLAVECorto diálogo, procedente de la tradición sufí:.-Venderé EL LIBRO DE LA VERDAD por un centenar de monedas de oro, y algunos dirán: 'No es caro'.Y yo -dijo el otro-, daré la llave que permitirá entenderlo y algunos hombres no la querrán, aunque la dé a cambio de nada.
CORTIJO DE MIRAFLORESActualmente reconvertido en Centro Cultural, dependiente de la Delegación de Cultura del Muy Ilustre Ayuntamiento de Marbella
EL INFIERNO Y EL PARAISOUn anciano chino pidió un deseo antes de morir.Quería ver el infierno y el paraíso. Como toda su vida había sido honrado, su deseo le fue concedido.Primero fue conducido al infierno. Vio mesas repletas de deliciosos manjares, pero los comensales parecían hambrientos y furiosos. Sentados a dos metros de la mesa, tenían que utilizar unos palillos muy largos y no conseguían llevarse ningún alimento a la boca. De ahí su sufrimiento y su cólera.Entonces, el anciano fue trasladado al paraíso y vio exactamente el mismo espectáculo.Sí, -explicó a su regreso- Las mismas mesas, la misma comida, los mismos palillos... pero todos los comensales parecían felices y saciados.¿Por qué? le preguntaron..-Porque se alimentaban unos a otros.